…*^*Aprendiendo a Vivir*^*…

Un blog para compartir reflexiones, recuerdos y un poco de humor

Posts Tagged ‘Reflexiones Diarias’

El mono y la mona discuten – Reflexiones Diarias (Paulo Coelho)

Posted by pitufina07 en septiembre 4, 2008

.

Sentados en la rama de un árbol, el mono y la mona contemplaban la puesta de sol. En cierto momento, ella preguntó:

-¿Qué hace que el cielo cambie de color, a la hora en que el sol llega al horizonte?

-Si quisiéramos explicar todo, dejaríamos de vivir -respondió el mono. -Quédate quieta, vamos a dejar que nuestro corazón disfrute con este romántico atardecer.

La mona se enfureció.

-Eres primitivo y supersticioso. Ya no le prestas atención a la lógica, y sólo te interesa aprovechar la vida.

En ese momento, pasaba un ciempiés.

-¡ciempiés! -gritó el mono. -¿Cómo haces para mover tantas patas en perfecta armonía?

-¡Jamás lo pensé! -fue la respuesta.

-¡Pues piénsalo! ¡A mi mujer le gustaría tener una explicación!

El ciempiés miró sus patas y comenzó:

-Bueno… flexiono este músculo…no, no es así, yo debo mover mi cuerpo por aquí…

Durante media hora trato de explicar cómo movía sus patas, y a medida que lo intentaba, se iba confundiendo cada vez más. Cuando quiso continuar su camino, ya no pudo seguir caminando.

-¿Ves lo que hiciste? -gritó desesperado. -¡Con el ansia de descubrir cómo funciono, perdí los movimientos!

-¿Te das cuenta de lo que ocurre con aquellos que desean explicar todo?

-dijo el mono, volviéndose una vez más para presenciar la puesta de sol en silencio.

Posted in Para pensar | Etiquetado: , | Leave a Comment »

Confucio y los profesores – Reflexiones Diarias (Paulo Coelho)

Posted by pitufina07 en mayo 16, 2008

Poco se conoce acerca de la vida del filósofo chino Confucio; se cree que vivió entre los años 551-479 A.C. Algunas de sus obras se le atribuyen a él, otras fueron compiladas por sus discípulos. En uno de estos textos, “Conversaciones Familiares”, aparece un interesante diálogo que tiene que ver con el aprendizaje.

Confucio se sentó a descansar, y sus alumnos comenzaron a hacerle preguntas. Ese día, el Maestro estaba bien dispuesto, y decidió responder.

-Usted consigue explicar todo lo que quiere. ¿Por qué no se acerca al

emperador y habla con él?

-El emperador también hace bellos discursos -dijo Confucio. -Y los bellos

discursos no son más que una cuestión de técnica; en sí mismos, no son portadores de la Virtud.

-Entonces envíele su libro Poemas.

-Los trescientos poemas allí escritos se pueden resumir en una sola frase:

piense correctamente. Éste es el secreto.

-¿Y qué es pensar correctamente?

-Es saber usar la mente y el corazón, la disciplina y la emoción. Cuando se desea una cosa, la vida nos guiará hacia ella, pero por caminos que no esperamos. Muchas veces nos dejamos confundir, porque estos caminos nos sorprenden -y entonces creemos que estamos yendo en dirección equivocada. Por eso digo: déjense llevar por la emoción, pero practiquen la disciplina de seguir adelante.

-¿Usted hizo eso?

-A los quince años, comencé a aprender. A los treinta, tuve la certeza de lo que deseaba. A los cuarenta, volvieron las dudas. A los cincuenta años, descubrí que el Cielo tiene un designio para mí y para cada hombre sobre la faz de la Tierra. A los sesenta, comprendí este designio y encontré la tranquilidad para cumplirlo. Ahora, a los setenta años, puedo escuchar a mi corazón, sin que éste me haga salir del camino.

-Entonces, qué lo hace diferente de los otros hombres que también aceptan la voluntad del cielo?

-Yo trato de compartirla con ustedes. Y aquel que consigue discutir una verdad antigua con una generación nueva, debe usar su capacidad para enseñar. Ésta es mi única cualidad: ser un buen profesor.

-¿Y cómo es un buen profesor?

-El que revisa todo lo que enseña. Las ideas antiguas no pueden esclavizar al hombre, porque ellas se adaptan, y toman nuevas formas. Entonces, tomemos la riqueza filosófica del pasado, sin olvidar los desafíos que el mundo de hoy propone.

-¿Y qué es un buen alumno?

-Aquel que escucha lo que digo, pero que adapta mis enseñanzas a su vida, y nunca las sigue al pie de la letra. Aquel que no busca un empleo sino un trabajo que lo dignifique. Aquel que no busca hacerse notar, pero sí en cambio hacer algo notable.

Posted in Para pensar | Etiquetado: , , , | 1 Comment »

Reflexiones Diarias – Paulo Coelho

Posted by pitufina07 en abril 10, 2008

.

Lynell Waterman cuenta la historia del herrero que, después de una juventud llena de excesos, decidió entregar su alma a Dios. Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la caridad, pero, a pesar de toda su dedicación, nada parecía andar bien en su vida.

Muy por el contrario: sus problemas y sus deudas se acumulaban día a día.

Una hermosa tarde, un amigo que lo visitaba -y que sentía compasión por su situación difícil- le comentó:

-Realmente es muy extraño que justamente después de haber decidido volverte un hombre temeroso de Dios, tu vida haya comenzado a empeorar.

No deseo debilitar tu fé, pero a pesar de tus creencias en el mundo espiritual, nada ha mejorado.

El herrero no respondió enseguida: él ya había pensado en eso muchas veces, sin entender lo que acontecía con su vida.

Sin embargo, como no deseaba dejar al amigo sin respuesta, comenzó a hablar -y terminó por encontrar la explicación que buscaba. He aquí lo que dijo el herrero:

-En este taller yo recibo el acero aún sin trabajar, y debo transformarlo en espadas. ¿Sabes tú como se hace ésto?

Primero, caliento la chapa de acero a un calor infernal, hasta que se

pone roja. En seguida, sin ninguna piedad, tomo el martillo más pesado

y le aplico varios golpes, hasta que la pieza adquiere la forma deseada.

Luego la sumerjo en un balde de agua fría, y el taller entero se llena con el ruido del vapor, porque la pieza estalla y grita a causa del violento cambio de temperatura.

Tengo que repetir este proceso hasta obtener la espada perfecta: una sola vez no es suficiente.”

El herrero hizo una larga pausa, encendió un cigarrillo y siguió:

-A veces, el acero que llega a mis manos no logra soportar este tratamiento.

El calor, los martillazos y el agua fría terminan por llenarlo de 34 rajaduras. En ese momento, me doy cuenta de que jamás se transformará en una buena hoja de espada.

Y entonces, simplemente lo dejo en la montaña de fierro viejo que ves a la entrada de mi herrería.”

Hizo otra pausa más, y el herrero terminó:

-Sé que Dios me está colocando en el fuego de las aflicciones. Acepto los martillazos que la vida me da, y a veces me siento tan frío e insensible como el agua que hace sufrir al acero. Pero la única cosa que pienso es: “Dios mío, no desistas, hasta que yo consiga tomar la forma que Tú esperas de mí. Inténtalo de la manera que te parezca mejor, por el tiempo que quieras, pero nunca me pongas en la montaña de fierro viejo de las almas.”

Posted in Libros, Para pensar | Etiquetado: , , , | 16 Comments »